Lanzamiento Proyecto Fondart

El martes 28 de octubre a las 19:00 hrs. en el salón Horacio Meléndez del Centro de Extensión de la Universidad de Antofagasta haremos el lanzamiento del libro “Gracias por el favor concedido: las animitas de Evaristo Montt, Elvira Guillén y Juana Guajardo”
Con imágenes y textos poéticos se cuenta la historia de Evaristo Montt, Juana Guajardo y Elvira Guillén, vecinos que con su muerte repentina y violenta nos ponen hoy en día en contacto con la divinidad, espantando así la mala muerte con rituales y ofrendas para la buena vida.
El luto, el dolor, el miedo, la misericordia, la piedad se hacen presente en este sitio de conmemoración y culto que pone de manifiesto la creencia de un pueblo en el más allá.
En este texto relatamos la historia de estas ánimas que se resignifican ante la devoción y el diálogo entre la vida y la muerte, una historia que nos habla también de la esperanza, los pagos de manda, del gesto con el que depositan la ofrenda y también con el que llaman al silencio y a la fé distintas generaciones.
Algunos textos y fotografías del libro

Muerte de Evaristo Montt
La caldera estaba hirviendo esa mañana
algo explotó y alumbró el cielo en la estación de Antofagasta
el aire se atosigó de un fuego negro
y los hombres aparecieron revoloteando en las llamas
como palomas envenenadas
Sin saber qué sucedió ni cómo ni cuándo
Evaristo Montt reservó su tumba ese día
Tenía entonces 24 años
Noticias del tren
Explotó la caldera de la locomotora 141
En Calama
se quedaron los obreros sin el pago
Era el 16 de julio de 1924
Un milagro salvó la vida al cambiador Chacana Flores
Fueron muertos
Juan Cáceres maquinista
Eulicio Ramírez fogonero
José Evaristo Montt sereno y ánima milagrosa

Peleas con la animita
Era que no cumplía el favor el ánima
Y la tía se enojaba tanto
A gritos rompía la manda
Y se echaba a la espalda los rezos
Casi faltaba que fuera a pedir de vuelta los santos de yeso
Nunca más velas ni visitas decía
Era que a los días le daba un susto el ánima
Que se le venía una gripe un dolor a la espalda una caída repentina
Le bajaba el arrepentimiento a la tía
Había que ir no más a ver a la animita
Llevar otro paquete de velas
Bien humilde cumplirle la promesa para que el ánima cumpla la suya
Se hacían las paces
Entonces volvía a suceder el milagro

Gracias por el favor concedido
“Mi esposo se iba para el lado…
no podía estar de pie. Alguien me
recomendó al Evaristo… que era
muy milagroso”
porque curaste mis pies de malabarista enfermo
porque encontré pega
porque él regresó
porque sanaste a mi nieto
porque me fue bien
porque pasé de curso
porque por el amor
porque sanaste la espalda de mi esposo
porque me concediste ese favor

Recuerdos de vecinos 1
“Después de eso los dueños de casa se
escondían hasta que se fueron del lugar.
La casa se convirtió en biblioteca pública,
después fue la escuela especial No 8 de los
niños minusválidos, después parece que
lo tomó la municipalidad, ahora hay una
escuela… ahí no se podía vivir decían que
penaban … “
Era niña cuando pasó lo de Elvira
Unos 12 años tendría yo
La calle era de tierra en ese tiempo
Era la hora de almuerzo me acuerdo
Hasta el día de hoy siento el ruido de los balazos
Todos salimos a mirar
El panadero dejó de amasar en la panadería Helénica
Se cortó la leche ese día en la lechería de don Jorge Kostoff
Los vecinos se amontonaron a mirar
Y se fueron con recelo a sus casas
El auto del patrón de la niña
Un auto cuadrado amarillo con capota estaba estacionado
afuera en Velásquez con Matías Rojas
A pocas cuadras quedaba el hospital
La vida de Elvira no alcanzó para tanto

La mala muerte
Como quien lleva flores o enciende velas en la tumba de un pariente
Día tras día
Se fue poblando el altar de la Elvira
la devoción la acunó hasta llevarla al cementerio 2 el nuevo
Con los otros muertos
Con los niños y los antiguos difuntos
Era una tragedia
Una mala muerte que se coló en la memoria de la gente
Se multiplicaron los ruegos
Los favores concedidos
Y las ofrendas
Placas, graffittis, peluches que se amontonan, estampitas, stickers,
reclinatorios y velas para “La Santa Laica”
Era una tragedia que devino en este ritual urbano
Santificada en él
Elvira nos sobrevivirá a todos

Consuelo
Recojo mis cosas
Para ir a ver a Elvira
Hoy le llevo un regalo
la imagen de la Virgen del Carmen que tenía en mi pieza
Elvirita estará mirándome desde una foto desteñida
Me bastarán sus ojos para pasar la soledad de esta tarde

Tan sola
“Amor mío: me vas a creer loca y voy a
dejar de eccistir…”
Elvira Guillén
(mensaje al marinero de la foto Nestor Martínez)
Tan sola Elvira
Royendo la pena entre cuatro paredes
Relamiéndose del amor de un marinero
Acá en el puerto de Antofagasta
se agiganta el beso dado a hurtadillas
el amor se vuelve eterno
adorando una fotografía
Quizá el marinero recordó a esta niña un día
Quizá pensó en volver a su abrazo
Quizá ni siquiera recordó su nombre
cuando leyó curioso la noticia en un diario de época
Quizá supo de la trágica historia de paso por Antofagasta
recordó con nostalgia a esa muchacha de ojos castaños
No sabemos

Hallan cuerpo de Juanita Guajardo
Cuando encontraron a Juana Guajardo Burgos
Allá en caleta el Cobre
No sabían quien era
Un cuerpo descompuesto amarrado por la cintura a una zapata de tren
Ya no estaban sus ojos arabescos ni sus orejas para colgar los zarcillos
Este verano
Apenas quedaban unos vagos girones de pelo
Nada que le hiciera eco a su antigua belleza
Amarizó así en estas costas de la Avenida Pérez Zujovic “La Fondeada”
Fue el zapatito de oro colgando del cuello el que delató su cuerpo de
sirena abandonada
Ella era Juanita, la peluquera, la bailarina,
Sandra Le Roi para los amigos de la boite
Era el 21 de febrero de 1983

Juanita
Mi cabello flota enredado de algas y choros de orilla
Es mi cabeza calva la que remata el espectáculo de mi muerte
Zozobrar en el mar es diferente a caer hasta el fondo
Me duele a veces la cintura con el riel atado a ella
También hay días en los que me despierto en la pista de baile
adivinando el brillo de las lentejuelas y los aplausos
Ahora que vienes y prendes una vela para mí
Es bueno saber que no me has olvidado

Juanita 2
Ella era así tan linda
Su sonrisa transformaba en mujer hasta al más barbón del grupo
Todos queríamos ser ella
Ese nuestro mayor deseo
Juanita ven con nosotros a esta fiesta

La última vez que la vi
La última vez que vi a la Juanita
Llevaba su vestido azul con lunares blancos
Tacones como siempre
Iba con el pelo ondulado revuelto
“chinchozeando” con un conocido y con dos margaritas
prendidas a su sonrisa
8 días estuvo perdida después de eso
Su salón de peluquería estuvo cerrado
No sabíamos que era para siempre









